8 historias

8 historias

Cuando comencé a pensar en hacer esta serie de fotografías, honestamente no sabía qué tanto podía entender la conexión entre todas ellas y si había algo que yo debía tener para poder hacerlas… claro, más allá de la técnica o del desarrollo de las obras.

Agápē es una serie de 8 imágenes en las que quise abordar historias fuertes que necesitaran darse a conocer de una manera creativa y hermosa, en donde, sin importar el daño, la tragedia o lo pesado y obscuro de la historia, pudiera contarse a través de la foto con mucha belleza. Para poder concretar las obras, entrevisté a más de 30 personas que tuvieran una experiencia fuerte con el amor. Al principio había pensado en hacer alrededor de 12 fotografías distintas, pero solamente fueron esas 6 historias las que resonaron conmigo para poder darles un enfoque interesante a través de mi ojo.

Se que dije 6 historias y el título dice 8, esto es porque la primer foto que hice fue un autorretrato. Este autorretrato es algo que varias de las personas pudieron contarme pero no al 100%: la falta de amor propio y las batallas de contención con uno mismo. La última pieza es una ilustración que hice por un sueño recurrente y, después de mucho, entendí a qué se refería ese sueño.

A continuación, te compartiré lo que pasó con cada obra y porqué ese es el orden que llevaron en la exposición que tengo en Casa Milán.

1. Él y yo

Decidí hacerla yo mismo porque creo que no hay manera más vulnerable de expresar el dolor y la entereza que uno siente si no es con uno mismo.

Esta obra representa la lucha que siempre tenemos con nosotros mismos por temas de amor. El amor propio es una de las crisis más fuertes que todos tenemos a lo largo de nuestras vidas. Cuando estamos mal, dejamos de creer, nos decepcionamos y nos arrastramos a lo oscuro de nuestro ser.

Incluso cuando tenemos a nuestra gente de soporte, hay muchas cosas que nos guardamos y que no nos atrevemos a compartir por mil y un razones. Al recuperarnos, nosotros sabemos que hay marcas que pueden tardar en sanar, pero no nos detiene de seguir adelante.

2. Te encontré

A veces, cuando conocemos a alguien que termina teniendo un significado especial en nuestras vidas, experimentamos una conexión al inicio que puede ser buena o mala y en el momento no la podemos catalogar por completo.

Cuando conectamos con la gente, puede ser para una relación amistosa, amorosa, romántica, sexual, laboral o de enseñanza.

No siempre podemos tener claro qué tanto podemos hacerle caso a la intuición o qué tanto a la razón. Aquí el corazón está nublado por completo y no es una entrega que pueda ser entendida de primer impacto, solamente se deja fluir para sentir.

3. Hasta pronto

Todos hemos experimentado pérdidas en la vida. Nunca es fácil decir adiós o hasta pronto a los que parten de nuestro mundo terrenal y tampoco es lo mismo cuando una persona se va para siempre de nuestra vida.

Para muchos de nosotros dejar atrás el pasado es una de las batallas más difíciles que vivimos. Yo digo que jamás dejamos ir por completo el ayer que nos marcó. Haya sido por lo que haya sido, esas personas y experiencias nos marcaron y nos dejaron mucho en nuestra alma y corazón. Podemos dejarlos ir un poco, pero siempre nos aferraremos al recuerdo para no olvidar lo que fuimos con esas personas, es lo que nos queda para hoy tener memorias exquisitas, sin importar el desenlace de cada historia.

4. Renuncio

Al conocer personas, muchas veces sentimos un cambio o desequilibrio en nuestras vidas. Puede ser bueno o malo, pero termina siendo un desequilibrio.

Para que una persona pueda coexistir en nuestra realidad y podamos acoplar parte de nuestro mundo al suyo es necesario ceder en algunas cosas… Lamentablemente, por aferrarnos a tener a alguien a nuestro lado, a veces renunciamos a muchas cosas que nos forman por quienes somos.

No es lo mismo ceder a renunciar y no notar esa diferencia puede ser catastrófica para nuestra estabilidad emocional. ¿Cuántas veces has renunciado a algo que amas en tu vida para darle lugar a lo de alguien más?

5. Mi voz

Cuando hablamos lo que queremos en nuestras vidas, desde chicos, comenzamos a conocer las limitantes de la sociedad, de nuestros familiares, amigos y demás. Es importante siempre recordar que nuestra voz interior nos dice que es bueno y que es malo, todo va dependiendo de los aprendizajes que nos da la vida.

Conforme va pasando el tiempo, vamos haciendo más caso a esa voz: nuestra intuición. Callar nuestra voz para poder tener contentos a los que están en nuestro entorno puede ser bueno para ellos, pero no sano para nosotros.

Tu voz es la que jamás debe ser callada u opacada, cuando pasa eso es porque hay una lección de por medio. La decisión de alzar o no tu voz es únicamente tuya.

6. No acepto

Las ilusiones más grandes se van creando con los años, con los momentos más atesorados de películas, canciones, sueños e ideales. Muchas cosas nos las enseñan en casa sobre qué es bueno y malo, los valores, pero también los ideales se van grabando en nuestro inconsciente desde pequeños.

¿A los cuántos años te planeabas independizar de tu familia?, ¿a los cuántos tener un negocio propio?, ¿a los cuántos tener una mascota?, ¿a los cuántos comprar tu propia casa o departamento?, ¿a los cuantos formar una familia?

Estas dudas están en nuestra mente desde antes de graduarnos de la carrera, son dudas que a veces, con tal de forzar un plan a que se haga realidad, perdemos quienes somos en ese camino. Aceptar las cosas en tu vida es una decisión MUY fuerte porque esto cambia por completo el camino de tus aprendizajes… sin embargo, jamás es muy tarde para cambiar de camino. No aceptar también es un cambio de vida, solamente tú sabes cuál es el riesgo de tomar esa decisión.

7. Gracias

Cuando algo termina en nuestra vida duele mucho porque es un cambio que, previsto o no, sabotea la estabilidad que ya conocemos. Terminar un viaje, un noviazgo, una amistad de años, un matrimonio, un proyecto ambicioso, etc. todo lo resentimos al momento en el que sentimos su ausencia.

Después de darnos cuenta de en dónde estamos parados por eso que se nos fue es en donde aprendemos que existe una razón muy importante de por qué ya no está en nuestras vidas. Es probable que jamás puedas tener una respuesta del otro lado en donde te digan textualmente por qué acabó, lo importante es saber qué te dejó para que después sepas cómo identificar una situación similar y puedas actuar al respecto.

Siempre, a todo esto nuevo e inexplicable, debemos agradecerlo. ¿Cuándo vamos a entender? No sabemos, el tiempo es relativo. ¿Cuál es la lección que debimos aprender? Tu sabrás en su debido momento, siempre y cuando te des el tiempo de analizar lo que viviste desde tu propia experiencia. Si te sirve de algo entender los zapatos del otro, sólo recuerda que no siempre podremos hacer eso al 100%.

Cuando termines un proceso, el que sea, agradece. Agradece que tuviste la oportunidad de vivirlo, de compartirlo, de experimentarlo, de sentirlo y de que fuera parte de tu vida el tiempo que haya sido. Siempre vendrán cosas mejores, jamás lo olvides.

8. The One

La idealización es una herramienta de doble filo en nuestras grandes mentes creativas. Pensar qué merecemos y qué no es lo que nos ayuda a definir que tan alta está nuestra vara para medir a los que llegan a nosotros.

Sea la razón que sea, jamás queremos volver a repetir una experiencia que nos dolió. Nos exigimos ser más exigentes, demandantes y específicos con las cosas que pedimos porque vamos aprendiendo a puro golpe de la vida… ¿no lo crees?

Pero, ¿qué pasa con todo esto que estás pidiendo? ¿En verdad mereces todo lo que pides, siendo algo que estás definiendo de otros y de ti mismo con base en lo que sientes. De aquí cambiamos un poquito lo que pedimos, independientemente del patrón que tengamos que modificar.

El indicado o el ser para nosotros no es alguien que cumpla todas las viñetas de nuestra lista. En este mundo todos somos humanos, con errores, con traumas, con daños que sanar, con lados oscuros, con ego y orgullo, con aprendizajes constantes.

El indicado para ti eres tú, nadie más. No necesitas delimitar qué mereces para ti de otros, pero si puedes definirlo de ti mismo. Tu puedes visualizarte de una u otra manera y el camino para lograrlo lo forjas tu mismo con las decisiones que tomas. Nada ni nadie puede cambiar la mejor versión de ti mismo porque solamente tu podrás entenderte al 100% con el tiempo.

Esto no significa que nadie te merece, al contrario. Todos merecemos experiencias hermosas, tratos bellos, apapacho, cobijo, contención, seguridad, amor, respeto, lealtad, etc. Todo esto son puntitos que podemos tener de los demás y para los demás, pero si no nos llegan de alguien que pensamos que es para nosotros, ¿por qué debemos limitarlos porque no lo dan de la misma manera en la que esperamos que lo hagan si ellos entienden su propia manera de hacerlo?

Amar es una palabra muy romántica, pero también es uno de los verbos más pesados y complejos en nuestras vidas. Amar a otros es aceptarlos como son, entender de dónde vienen, con objetividad y madurez.

Lo que nosotros permitimos que llegue a nuestras vidas es eso, ALGO PERMITIDO desde nuestros propios juicios. Aceptar que lo que llega a tu vida es algo que no viene de otro lado más que de ti mismo porque abres la puerta es lo que también te deja ver qué error hubo en otras ocasiones para no filtrar bien qué entra o no a tu vida, a tu casa, a tu corazón.

Da click en la imagen para ver una pequeña entrevista con Arting: New Art Manifesto
Da click en la imagen para ver una pequeña entrevista con Arting: New Art Manifesto

You May Also Like

1 comentario on This Post

Gerardina Sontoya
13 marzo, 2020

Excelente forma de describir cada una de las obras, con un impactante sentido de vivir nuestras experiencias sin caer en fatalismos insanos, pero presentando el lado que nos brinda transitar la vida tomando la mejor de las enseñanzas y seguir disfrutando el mejor regalo: La travesía de nuestro camino de aprendizaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *