The line I walk alone

The line I walk alone

Lo que quería expresar en esta producción era el golpe de realidad que a veces necesitamos para fortalecernos. Cuando no tenemos los pies en la tierra o simplemente vivimos en nuestro propio universo, esto nos pasa en los diferentes etapas de la vida.

La historia es de un guerrero que pasa de ser novato a un paladín. Inicia como un retiro del glorioso mundo que conoce se percata de que ese mundo era una burbuja, no la realidad; lo demás estaba por llegar a su vida y no tenía la preparación espiritual, física ni mental para encontrarse de frente con ese futuro.

Eso fue algo que estaba viviendo en ese momento, no sabía para dónde iba, y dudaba mucho de mi porque seguía teniendo recuerdos del pasado, de lo que era antes de ser emprendedor, dudando de mi capacidad, de mis proyectos… ¿Qué tal si tenían razón los que eran mis amigos y estaba apostándole más a algo que no tenía ni pies ni cabeza? ¿Qué tal si había dejado lo mejor de mi vida para sufrir en un mundo que jamás pensé conocer ni vivir? ¿Para qué cambiar si antes tenía amistades, tomaba cada semana, me conocían en los antros, me codeaba con gente “cool” en la pequeña ciudad y mi realidad era más cómoda? Todo eso fue lo que me pasaba y lo pasé a la foto… Siempre he hecho eso y no me había dado cuenta hasta estos días de pandemia y aislamiento.


Era Octubre de 2017 y me tocó ir de viaje a León con varios influencers que jamás había conocido pero que terminé llevándome súper con varios de ellos. En ese viaje, al final, recuerdo que fuimos al Outlet de Zapatos y me metí a una tienda en donde vendían cosas vaqueras y piezas de las culturas guanajuatenses. Ahí encontré un penacho que me llamó muchísimo la atención porque estaba muy bonito.

“Y si lo uso para una editorial?” Pregunté si me lo podía llevar y me dijeron que era nada más de decoración, después de que les insistiera una vez me dijeron que checarían, le llamaron al dueño y me lo vendió. Como no tenían en que guardarlo, me lo llevé puesto y salí a la plaza con un penacho bien puesto con toda la actitud para partir a CDMX.

Hubieron personas que reían al verme con el penacho y otras que sacaron sus celulares para grabarme y tomarme fotos, rarísimo. Pero cuando llegué con los influencers, estaban que morían por usar el penacho. De ahí nada más me lo traje a casa de mi madre y a la semana teníamos las pasarelas de Mercedes-Benz Fashion Week México (MBFWMx). En lo que se hacían las pasarelas fue cuando empecé a elegir a los diseñadores y las piezas que usaría para la portada, tener la primicia de las piezas antes de producción… Ambicioso. Ahora que lo recuerdo, no entiendo de dónde me salieron los huevos para decir “Comper, presta, dame el contacto, gracias, bye”.

Pero bueno, ahí no estaba pensando mucho en las deudas que tenía ni en todos los problemas que tenía, nada más era de “Mañana se resuelve, hoy quiero disfrutar lo que hago”, mentalidad que me ayudó mucho a evadir cosas que al final terminaban ahorcándome un poco… Pero bueno, hablé con un modelo, su agencia y ya teníamos listo el llamado para Noviembre y poder hacer toda la producción con tiempo y sin contratiempos.

Terminando de la semana de la moda, regresamos a Pachuca y cuando estaba hablando con Betsa (mi mano derecha) recuerdo que estaba un poco emocionado por lo que estábamos por hacer y los tratos con marcas que había cerrado, para mí era algo muy grande. El problema cayó cuando subieron los costos de programación para la aplicación que teníamos y, como yo me dedicaba de lleno a la revista y no tenía otras entradas fijas más que la del Tec (que no es mucho), ya no podría hacerme cargo del proyecto como antes.

Con esto sentí que todo se había frenado y que el proyecto ya no tenía un futuro certero. ¿Qué haces cuando tu plan de trabajo se ve afectado porque lo consumen en otros países menos en donde tienes posibilidad de ventas? No tengo idea. La gente con la que me llegué a acercar eran interesados nada más en tener su nombre en las revistas que publicara, pero no les interesaba ayudar. Aquí me topé de nuevo con los topes de que la gente nada más piensa en sus propios beneficios…

Tengo claro que nuestro hoy no es el fin del mundo, por más oscuro que se vea el cielo a veces cuando estamos en esos momentos oscuros o tétricos que son como la encrucijada en donde tomas una decisión que puede herir o sanar tu alma, tu corazón, tu ego, tu cartera… pero si se siente así cuando llegan esos momentos, ¿verdad? Lo único que me quedaba era lo de siempre: sigue adelante y no te detengas.

La editorial originalmente iba a ser sobre un guerrero que nada lo quebraba, solamente era perfecto y casi una deidad. Después de ver lo que estaba pasando, lo cambié por completo y de hecho ya ni quería hacerlo.

Ya había perdido bastantes “amigos”, había invertido mucho dinero, había perdido tiempo en tocar puertas y hacer labor de venta en donde no tenía oportunidad por no ser una magna editorial que tuviera para subsistir de intercambios. Todo apuntaba a que iba a terminar.

El título de la editorial era por una canción de Iggy Azalea: Walk the line. Esa canción me reflejaba en ese momento, cañón. Así me sentía, perdido pero sin dejar de avanzar, caminando en en un sendero desconocido volteando hacia atrás pero sin arrepentimiento, nada más con un fuerte sentimiento de nostalgia en el pecho y un proyecto que no sentía si tenía futuro o si ya era tiempo de mandarlo todo al carajo. ¿Cómo sabes cuando es tiempo de tirar la toalla en algo en lo que has invertido los mejores momentos y aprendizajes de lo que llevas en tu vida?

“Voy a darle hasta que termine porque no pueda más”, eso fue lo que pensé después de ponerle atención a esa canción. “Al diablo con la aplicación, con las deudas, con todo. Si lo voy a hacer, que sea con lo que tenía antes: una cámara, mis huevos y mis aplicaciones básicas para trabajar”. Si ya lo había hecho antes, ¿por qué no ahora? Troné relación con los de la aplicación y aunque tuve miedo al principio, sabía que tenía que seguir adelante. A veces en el camino te haces de enemigos, pero depende de ti si te hacen daño o no… ¿Más? Agrégalos a la lista y que se esperen.

Esa decisión fue la que cambió de nuevo lo que haría con la revista. Con esa editorial fue con la que comencé a pensar en imprimir de nuevo y dejar la aplicación para un posible futuro, mientras nada más haría el ejemplar digital para ISSUU y no perdería más dinero para estresarme tan mal cada ejemplar. No sabía que hacer ese ejemplar digital con un diseño editorial básico que no estuviera tan pulido me llevaría a que los de MBFWMx me pidieran imprimir de nuevo para poder tener mis ejemplares en primeras filas o en pasarelas VIPs de las siguientes ediciones.

No siempre sabemos cómo afectan las pequeñas decisiones que tomamos, a veces se sienten tan insignificantes que no sabemos cómo pueden atraer o retirar un posible futuro que tenemos para nosotros enfrente. Espero que mi historia te pueda ayudar a tomar alguna decisión cuando dudes de tu intuición, de tu gut de emprendedor. Sea la decisión que tomes, siempre saldrás adelante, tal vez no como pensaste que lo harías, pero saldrás adelante. <3


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